1 comentario

1.4 Jean Gebser: La estructura mágica de conciencia.

Ayer comencé a describir las categorías en que Jean Gebser concibió la evolución de la conciencia humana. Presenté la estructura arcaica. Hoy continuaré con la descripción de la siguiente de la estructura, la mágica. Si vale apuntar un inicio, esta estructura comienza a manifestarse a partir del hombre de Cro-magnon. La palabra mágico, viene de la raíz indo-germánica mag, que significa “hacer fuerza” y es la misma raíz de las palabras make, máquina, mecanismo .

Las principales características de la estructura mágica de conciencia son:

  • Comienza a tener lugar, aunque en forma muy rudimentaria, la separación psicológica del ego o el “yo”, y la formación muy incipiente de la personalidad. Resulta elocuente que esta palabra proviene del griego “persona” cuyo significado era la máscara que los actores utilizaban en las obras de teatro clásico. Los seres empiezan a analizar la vida interna y externa y, por eso, tiene lugar una suerte de separación entre ambos. El surgimiento de ese rudimentario sentido de identidad genera la conducta deliberada. Sin embargo, no hay sentido de individualidad excepto como miembro del clan. Se podría resumir esto con la frase: Pertenezco, luego existo.
  • Se desarrolla el subconsciente y aparece la memoria interna. El conocimiento intuitivo y empírico se empieza a atesorar en el subconsciente.
  • La conceptualización del espacio y el tiempo es todavía muy débil / “amorfa”.
  • La relación con la naturaleza se manifiesta en una reacción “mágica” ante ella. Todavía no hay una separación conceptual plena entre el individuo y la naturaleza. No hay noción de la lógica causa-efecto y, por eso, todo esta conectado con todo.
  • Así, se percibe a la naturaleza como dotada de poderes mágicos, sin una organización conceptual clara. El animismo es característico de esta estructura de conciencia.
  • Los sentimientos comienzan a conceptualizarse, sin embargo, esta es la etapa más emocional y vital.
  • Acontece el hacer sin saber. La vitalidad es el motor del comportamiento, por encima de los aspectos psicológicos y mentales.
  • Tienen lugar las primeras relaciones entre los eventos y el entorno social y físico, es decir, la relación entre las fuerzas externas con la vida interior.
  • El lenguaje hablado es producto de esta etapa. El oido es el sentido dominante en esta estructura de conciencia. La música y su habilidad de transportarnos hipnóticamente a la profundidad del instante, es producto de este estadío. El sonido tiene un carácter fugaz y, a diferencia de la vista, el oído une y cohesiona, pues es un sentido omnidireccional no local, cuyo ideal es la armonía contextual.
  • Cazar y recolectar son actividades diurnas, pero alrededor del fuego nocturno, se desarrolla la comunión individual y grupal. El silencio interior de esos instantes, convocan al espíritu original del estadio arcaico.
  • Surgen los “rituales” reforzando el sentido de pertenencia al clan y como una forma de lidiar con esa energía vital original que se percibe y se siente como animando, rítmicamente, a todas las cosas. Se siente esa energía vital pero desconcierta y no se la comprende. A través de los rituales, se busca la perdida unión entre el ser humano y sus aspectos originarios/arcaicos (véase la estructura anterior).
  • La memoria es colectiva. Todavía no existe diferencia marcada entre un “yo” y el “nosotros”.
  • La “cultura” (si así se la puede llamar) se caracteriza por la oralidad. Con la ausencia de escritura, no hay nada fuera del pensador, ningún texto, que facilite producir el mismo curso de pensamiento una y otra vez. La restricción de las palabras al sonido, no sólo determina los modos de expresión, sino también los procesos de pensamiento. Además, la oralidad supone la sumisión personal a un espacio cognitivo colectivo y ritual.
  • Dado el carácter oral de la cultura, el pensamiento se articula a través de la repetición oral y se origina según pautas intensamente rítmicas, pues el ritmo ayuda a la memoria. La redundancia, la repetición de lo dicho, mantiene eficazmente tanto al hablante como al oyente, en la misma sintonía cognitiva, de la misma manera que ocurre con los ritos grupales. Por ello, se consolida el carácter ritual de la comunicación grupal. Las reglas sociales y leyes quedan encerradas en refranes y proverbios.
  • Los seres comienzan a adueñarse del cuerpo y la mente y, la “sociedad” empieza a controlar y estandarizar las funciones corporales y mentales de sus miembros.
  • Todo evento se concibe como unitario en el espacio y el tiempo. Todo se ve vitalmente conectado, sin que se perciban aún, los vínculos causales entre las cosas.

Organización Económica y Social que se correspondería con esta estructura de conciencia

Los individuos se comienzan a organizar en clanes o tribus estables y de mayor complejidad. Se incrementa la importancia del rol de la familia. La economía se basa en la caza y la recolección, con cierto grado de organización social, basada en la división de tareas dadas por las diferencias de género y como una forma de multiplicar la memoria colectiva de los conocimientos específicos. La estructura social es bastante flexible e igualitaria, sin embargo surgen las primeras élites, la de los magos o chamanes, quienes creían que sus proyecciones mentales podían influir y animar la realidad física. La expresión de los sentimientos, emociones y la sexualidad no es reprimida por el grupo. Se empiezan a conceptualizar, a través de rituales, los sentimientos, especialmente los relacionados con la muerte y el peligro.

Subsiste la itinerancia y la conducta nómada, pero mucho más acotada. Empieza a haber una mayor relación entre tribus vinculadas por la proximidad, que se juntan para compartir ceremonias y rituales de invocación. Determinados roles quedan muy marcados y son origen de prestigio, especialmente en relación con la “manipulación de la magia”, sin embargo, desde el punto de vista social, no se ve fomentado el individualismo.

Dado que se trata de culturas orales, el conocimiento conceptual que no se repite en voz alta, desaparece rápidamente y, puesto que el conocimiento es difícil de obtener y retener, estas sociedades respetan mucho a los ancianos y ancianas a quienes se considera como sabios. Algunas formas de comunicación se orientan, no a la difusión de mensajes y contenidos en el espacio, sino al mantenimiento de la sociedad en el tiempo; no al acto de impartir información, sino a la representación de creencias comunes.

La palabra hablada proviene de la voz interior y hace que los seres humanos se comuniquen entre sí como interiores conscientes, como personas y por eso, la oralidad, característica de esta estructura de conciencia, facilitó que los seres humanos formen grupos estrechamente unidos, en los que el “yo” y lo otro están fundidos. Cuando un orador se dirige a su público, sus oyentes forman entre sí una unidad y, en general, participan del proceso rítmico de transmisión de la sabiduría. Numerosos antropólogos han encontrado que, en pequeños grupos nómades generalmente aislados, casi todos participan en el relato de historias, experiencias y eventos a través de la danza coordinada, haciendo música, cantando y actuando, además del uso del habla. Dado que todos comparten las historias, no hay necesidad de mediadores o distinciones entre intérpretes y público. La comunicación es pues, horizontal.

Las explicaciones mágicas a los fenómenos naturales favorecen la curiosidad dando lugar a numerosas mejoras técnicas, especialmente para perfeccionar las habilidades de la cacería y recolección de alimentos. Esta estructura contribuye a la aparición de las primeras herramientas materiales y conceptuales. Se comienzan a manufacturar objetos, a la vez que surge el arte. Las pinturas rupestres por ejemplo, se convierten en un llamado, en una manifestación de la búsqueda de una conexión con algo superior. La necesidad de supervivencia del grupo, da lugar a una estructura social que se sostiene en el respeto y la cooperación. Aparece el trueque como mecanismo de intercambio. El conocimiento de sí mismo y del mundo, se determina por la interacción con las tareas de caza y recolección, así como la forma de transmitir tales habilidades, a través de los rituales ceremoniales (cosechas, vendimias, rituales de cacería, invocaciones a la lluvia, etc.).

Fuente: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?

Anuncios

Un comentario el “1.4 Jean Gebser: La estructura mágica de conciencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: