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1.2 Jean Gebs. Sobre la evolución de la conciencia.

En The Ever-Present Origin, Gebser identifica cuatro estructuras de conciencia a lo largo de la historia de la humanidad:

  • La estructura arcaica de conciencia
  • La estructura mágica
  • La estructura mítica
  • La estructura mental-racional

Lo interesante del trabajo de Gebser es que al interactuar con artistas surrealistas y pensadores de la contracultura de la primera mitad del siglo pasado intuyó una mutación que, según él, comenzó a surgir desde principios del siglo pasado: la mutación hacia la estructura que denominó como:

  • La estructura integral de conciencia

Las estructuras de conciencia han emergido durante la historia como sucesivos patrones colectivos de experiencia subjetiva o cosmovisiones, algo similar a lo planteado por Thomas Samuel Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas. Estas cosmovisiones emergen para solucionar problemas y para que se gesten cabalmente, desde la elite dominante por entender profundamente, más allá de la abstracción del intelecto, que la forma de pensar que se venía teniendo es ya inadecuada para solucionar los problemas a los que se estaba expuesto.

Según Gebser, los actores sociales que inspiran la transformación de una a otra estructura de conciencia son los profetas, filósofos, artistas, los grandes pensadores y científicos, a los que yo agregaría hoy: emprendedores, geeks, diseñadores, nerds y programadores informáticos…

Todas las estructuras de conciencia están animadas por lo que denominó como origen: se trata del del impulso espiritual y original de la vida, una naturaleza interna privativa de cada individuo y en parte común a toda la especie, una suerte de gnosis de la totalidad (“awareness of oneness“), una sensación de pertenencia a algo más grande que el uno mismo.

Siguiendo a Gebser, cada estructura de conciencia envuelve o incluye a la previa, de manera casi jerárquica, como ocurre con los gajos de la cebolla. Una vez que una estructura de conciencia se torna deficiente como prisma a través del cual se percibe la realidad, otros modos de percibirla reflejan y apoyan la irrupción del cambio. La aparición de una organización holoárquica es aparentemente común en todos los procesos evolutivos. A lo largo de la evolución, cada nivel de esta jerarquía posee características propias, sin embargo, vistas en conjunto es la forma en que la conciencia se “autoorganiza” para sustentar la tendencia natural de la sociedad en dirección al incremento de su propia complejidad.

Cuando una nueva estructura de conciencia emerge, ella no destruye a las anteriores. Por eso Gebser introduce el concepto de “plus-mutación“, para describir el proceso de enriquecimiento que tiene lugar. Todos nacemos con la conciencia arcaica de los prehomínidos y atravesamos los períodos mágicos y míticos durante nuestra infancia. Esto se pone de manifiesto cuando, por ejemplo, los niños le hablan a sus juguetes, o creen fehacientemente en Papá Noel o los Reyes Magos. Los pre-adolescentes tienen una marcada propensión a tener ídolos de naturaleza casi mitológica, ya sea en el ámbito de los deportes, el rock o el espectáculo. De igual forma, realizan sus actividades en grupos de amigos (tribus) de alta cohesión. Esto se debe a que, durante esa etapa de la vida, se han embarcado en la solitaria tarea de encontrar la propia identidad y para ello buscan aferrarse a modelos identitarios, sean estos delineados por pares (amigos que influencian) o modelos oníricos. Además, este tipo de manifestaciones mágicas o míticas pueden también aparecer en cualquier momento de la vida, particularmente en circunstancias críticas. ¿Quién no se sintió alguna vez, viviendo una encrucijada vital que lo motivó a implorar e invocar en busca de alguna fuerza extraordinaria?

Las mutaciones de las estructuras de conciencia no suceden de manera gradual. La idea de que los procesos evolutivos pueden no ser graduales no es nueva. Niles Eldredge y el fallecido Stephen Jay Gould, propusieron en 1972 la “teoría del equilibrio puntuado”. Según ella, la microevolución o modificaciones graduales debidas a la selección natural biológica, no pueden explicar la macroevolución o transición entre grupos taxonómicos superiores. Así, el modelo gradualista, no permite interpretar el patrón obtenido en el registro fósil que consiste en grandes periodos de estabilidad o “equilibrio” morfológico de las especies que son interrumpidos o “puntuados” por bruscas transiciones, las cuales acontecen en cortos periodos de tiempo. Según cuenta Gould, las especies cambian poco durante la mayor parte de su historia, pero ocasionalmente esta tranquilidad, se ve “puntuada” por rápidos procesos de especiación. Algo similar podría pensarse de la evolución de las estructuras de conciencia.

Cada estructura de conciencia define patrones experienciales asociados con una forma de percibir tanto el tiempo como la espacialidad y el tiempo. Gebser observó esto estudiando la evolución histórica del arte y le dio mucha importancia. Por otro lado, en cada transición se avanza más allá que las estructuras precedentes, pero integrando al estadío anterior. Así como las primeras formas vivas: las plantas, superan a la materia inerte, pero la contienen en su conformación material y los animales superan a las plantas, pero incluyen la vida en su constitución; sucede igual con las estructuras de conciencia. Cada nueva transición da lugar tanto a ganancias como a pérdidas. Se gana pues, en un aspecto informativo, cada mutación de la conciencia, transporta al ser humano hacia un nuevo nivel de comprensión y conocimiento. Se pierde, ya que el cambio comporta un aspecto deformativo: la conciencia tiende a alejarse de la fuente o raíz original, que Gebser llamaba como el origen, bíblicamente representado como el paraíso perdido.

Gebser definió además los conceptos de latencia y transparencia. La latencia se refiere a la presencia intuida del futuro y se relaciona con lo que permanece oculto en el estadio vigente que emergerá en el siguiente. La manifestación de presentimientos y presagios nos indica una conexión entre las influencias del pasado en íntima relación a la internalización del futuro en el presente. La latencia se refiere a las semillas de las fases de evolución subsecuentes, que están contenidas, pero no manifiestas, en la fase vigente. La transparencia o diafaneidad, se refiere a lo que es revelado a través del conocimiento intuitivo como manifestación de carácter espiritual.

Uno de los objetivos de Gebser fue comprender (conceptualmente) cómo se manifiesta la espiritualidad en las personas, es decir, entender cómo se hace  ostensible la relación de los seres humanos con la realidad a través de la construcción básica de la experiencia personal mediada por la conciencia clara y sutil. De acuerdo con el pensamiento de Gebser, el origen, o sea la fuente primordial de donde toda la actividad mental conciente emana, tiene naturaleza espiritual, y todas las fases de la evolución de la conciencia, son testimonio de los aspectos latentes y transparentes de esa espiritualidad original inherentes en todo ser humano.

Queda para una próxima entrada describir los rasgos característicos de cada una de las estructuras de conciencia, de acuerdo a la interpretación desarrollada por Gebser y que, para terminar, listo a continuación::

  • La estructura arcaica de conciencia
  • La estructura mágica de conciencia
  • La estructura mítica de conciencia
  • La estructura mental-racional de conciencia
  • La estructura integral de conciencia

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