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Cinco cosas que probablemente no te matarían en el vacío del espacio (y una que sí lo haría)

¿Qué sería de cualquier película del espacio sin la clásica trampilla que se abre haciendo que el vacío del espacio absorba a un desventurado humano sin escafandra? Tras esa escena todos podemos imaginar la horrible muerte por despresurización. Pero de los múltiples daños corporales que nuestro cuerpo comenzaría a sufrir… ¿cuál sería el que nos mandase al otro barrio?

A lo mejor no el que pensáis…..

Veamos los cinco mitos que el cine ha grabado a fuego en nuestro cerebro.

1 Ojos que explotan

Cortesía del gobernador de California en Desafío Total (título real: Total Recall) todos solemos pensar que nuestros ojos se inflarían como pompas de jabón hasta hacer “pop” llenándolo todo de humor acuoso. Por fortuna esto no sucedería (y aunque llegase a pasar, perder los globos oculares no resulta fatal) como tampoco sucedería si nos sumergiéramos a 10 metros en el mar. Simplemente no existe la suficiente presión en nuestro interior como para hacernos estallar. Los electores de Arnold Schwarzenegger deberían saber que les mintió en este punto.

2 Muerte por congelación

Pensar que vivirás el tiempo necesario para morir congelado en el espacio es una insensatez. El espacio no está congelado, simplemente carece de temperatura. De hecho la temperatura de un cuerpo viene dada ni más ni menos que por el movimiento de sus átomos. Dado que el vacío del espacio es “bastante” vacío (entrecomillo porque en realidad sabemos que ahí arriba existe hidrógeno en bajísimas densidades) deducimos que no existen demasiados átomos en la oscuridad del cosmos, por lo que técnicamente no hay temperatura. Esto significa que nuestro cuerpo empezaría a perder calor lentamente (a no ser que tuvieras una estrella cerquita) y que finalmente el cuerpo se iría acercando al 0 absoluto congelándose. Pero tranquilo, mucho antes de que eso sucediese ya estarías muerto.

3 La sangre me hierve

Seamos francos, en el vacío tu sangre no herviría, todo lo más se evaporaría. Pero afortunadamente, si aparecieses flotando en el espacio sin escafandra, tu sangre no estaría en el vacío, sino en tu interior, protegida por la presión que ejerce tu piel, membranas, paredes celulares y vasos sanguíneos. Algunos puntos corporales más expuestos, como ojos, boca, nariz y …. ¡ejem!… los de ahí abajo, perderían líquidos rápidamente. Además, otros líquidos corporales lograrían alcanzar la superficie abriéndose paso a través de las membranas celulares provocando daños serios, pero no, definitivamente la sangre no herviría. No morirías así.

4 Pulmones destrozados

Si, tan doloroso y turbio como suena, es una de las cosas que realmente podrían matarte. Sobre todo si decides aguantar la respiración con los pulmones bien llenos (algo que instintivamente casi todos haríamos). Tal y como decía antes, los tejidos corporales ejercen una presión constrictora sobre los elementos expandibles de nuestro interior, y el aire no es una excepción. Los alveolos (sacos diminutos de aire en los pulmones) son uno de los tejidos más delicados con los que contamos, y tienen la “fea” costumbre de almacenar gas. En cuanto la presión externa descendiese el gas tendería a expandirse, haciendo que los alveolos estallasen como palomitas en un microondas. Afortunadamente en ausencia de aire en el espacio, no oiríamos el crepitar de estos saquitos.

Pero no, tal y como os decía antes, estos daños pueden evitarse si vaciamos los pulmones de aire rápidamente, lo cual nos lleva al siguiente punto.

5 Asfixia

Esto parece ser lo que nos hará estirar la pata ¿verdad? Todo el mundo sabe que necesitamos aire para respirar y que el espacio profundo no contiene ni una gota de aire. Entonces ¿es así como moriríamos en el espacio? De nuevo no, necesitas unos pocos minutos para morir de asfixia, y antes de que llegase ese momento ya estarías “kaput”.

¿Pero entonces qué?

Fallo cardíaco

Pues sí, lo mismo que te puede matar mientras duermes, haces deporte o ves la tele atiborrándote de gansitos, sería probablemente lo que te arrebatase la vida en el espacio.

En algunos experimentos realizados por científicos que exponían a animales a diferentes niveles de presión, descubrieron que en condiciones de vacío, muchos de ellos comenzaban a tener problemas cardíacos en apenas un minuto. Una vez que el corazón se para, la presión en el interior de los pequeños vasos sanguíneos cae en picado, permitiendo al vacío acelerar sus daños. Afortunadamente una de las primeras cosas que suceden tras la exposición al vacío es la pérdida de consciencia. En apenas 10 o 15 segundos te desmayarías… y ya no despertarías jamás.

La muerte en el espacio, como vemos, no tiene nada que ver con las bruscas explosiones a las que nos tiene acostumbrado el cine. Los daños se acumulan y las estructuras se deterioran, un poco como lo que sucede en las casas abandonadas. No somos criaturas frágiles que caen fulminadas instantáneamente en cuanto las condiciones se vuelven adversas. ¡Lo siento por los fans de lo truculento!

By:Io9.com.

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