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Tratado sobre la lectura en los retretes

Los aspectos relacionados con la literatura de retrete pueden dividirse en dos categorías: los físicos, relacionados con el tamaño, composición y otros aspectos tangibles del material de lectura; y los intelectuales, relacionados con la naturaleza y las ideas expresadas en estas obras.

Consideraciones físicas

Tamaño

El cuarto de baño común no suele venir equipado con un atril o escritorio, de modo que las opciones para dar soporte al objeto a leer son: el suelo, las rodillas o las manos. La primera de estas opciones solo es realmente adecuada cuando el tipo de letra es muy grande, excepto tal vez si el lector es hipermétrope. No obstante, el suelo ofrece el área superficial más amplia, lo cual lo hace apto para leer incluso uno de esos periódicos de gran formato tan populares en el extranjero. Esta opción, sin embargo, no es demasiado recomendable, puesto que los suelos de aseo y cuarto de baño son propensos a sufrir humedades. En general, no es una opción inteligente llevarse al baño algo con un tamaño mucho mayor que el de una revista. El peso también es una cuestión a considerar, si queremos usar las manos como medio de apoyo, llevarse un tomo enciclopédico de tapas duras no es una opción muy acertada.

Encuadernación

Sostener el volumen en las manos no es ni mucho menos lo ideal, ya que una o ambas manos deberían estar disponibles para otros propósitos que puedan surgir de improviso. Es mucho mejor situar el volumen de lectura en el suelo o en las rodillas, lo cual requiere claramente una encuadernación que permita mantener el texto abierto por sus propios medios. Esto sin duda afecta negativamente a las novelas, que muy rara vez logran resistir abiertas sin la ayuda de sobrepesos que pueden dañar a su estructura. Esta prueba, solo la superan con buena nota las revistas, periódicos, libros grandes de tapas duras, y obras de referencia – o tesauros – tales como atlas, anuarios, etc.

Consideraciones intelectuales

Granulación

Por granulación me refiero al tamaño de las entidades semánticas de una obra. Así, por ejemplo, una novela tendría una granulación muy baja, una colección de historias cortas tendría un granulación media, y un diccionario una granulación muy alta. Debido a que la literatura de retrete se lleva a cabo durante impulsos cortos, es deseable elegir obras con alta granulación, probablemente no quieras leerte Crimen y Castigo durante un período aproximado de seis meses aprovechando todas las pausas de cinco minutos. Y seguramente tampoco quieres empezar a leer una obra larga y apasionante para descubrir, una hora más tarde, que aún sigues sobre el trono. Este factor (junto al de la encuadernación antes mencionado) hace de las obras de referencia interesantes y de las revistas, un excelente material de lectura.

Interés y utilidad

Un cuarto de baño no es probablemente el mejor lugar para intentar provocar el entusiasmo sobre algo que necesitas leer, pero que en realidad no quieres leer. Es preferible llevarse algo que te interese, pero que (tal y como antes se mencionó) no despierte tu interés durante demasiado rato.

Si, al igual que yo, te da pavor la perspectiva de morir y quieres sacarle todo el partido posible a tu estancia en la Tierra, deberías de leer algo útil. Según mi estimación – a ojo de buen cubero – te pasarás tal vez seis meses de tu vida en el retrete (basándose en pausas de 10 minutos diarias durante 70 años) y al partir, sería agradable sentir que has aprovechado este tiempo de forma sabia.

Conclusiones

Ejemplos de obras apropiadas

Una obra que podría haber sido escrita para los lectores de retrete es el Diccionario Brewer de frases y fábulas*. Los artículos son cortos pero interesantes, el libro se mantiene abierto por si solo y tiene un tamaño razonable, y sospecho que pocas personas lo tengan en tal estima que se nieguen a leerlo en el retrete. (Debo añadir que se trata de una obra de referencia adecuada incluso para el uso diario con propósitos culturales, es un trabajo excelente, y bajo ningún concepto debería verse confinado al retrete).

En mi apartamento tengo un buen montón de revistas de la National Geographic, y hay que decir que también cumplen su función como lectura de retrete, aunque la granulación tiende a ser un poco alta; de modo que un artículo puede durar varias visitas a la taza.

Consideraciones adicionales

Es necesario afirmar que este artículo es simplemente un intento de explorar, mediante una aproximación superficial, este interesante asunto. Muchos aspectos se dejan sin tratar… por ejemplo, un lector podría perfectamente preguntarse si es apropiado llevarse al retrete un libro que ya se ha empezado a leer fuera de este claustro. Podría también interrogarse sobre consideraciones adicionales relacionadas con leer en el retrete de otra persona, o incluso en aseos públicos. Existen realmente muchas vetas esperando a que un buen minero las explote, y espero que este escrito mío haya inspirado a unas cuantas almas audaces para que se aventuren más allá de este modesto comienzo. Y también esta a tratar el uso de videojuegos y dispositivos móviles en el toilet

Traducido de Talvi.net

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